¿Qué derecho tenían ellos de destruir mi sueño?... había luchado toda la vida por algo que de un momento a otro se destruyó.
Nunca dijeron mi nombre, nunca lo publicaron…, en fin, sabía la razón.
Nervios quizás, pero todo fue por algo… No debía ser actriz, (por ahora...). Diciembre llegó, todo salió perfecto, podía ser lo que quisiera, menos lo que había soñado toda la vida, creo que me dejé levar por la alegría y el orgullo que se desató en todos, y decidí lo que parecía ser “lo mejor”, opté por “el futuro asegurado”. Fue así como llegué a ese mundo, un mundo que al principio parecía perfecto, todo era color de rosa, me atraía un poco su formalismo, su seriedad, su cultura…
Primer día de clases: “ustedes son la elite del país”, “la carrera con más peso en la universidad”, “prestigio, prestigio, prestigio…” el susto comenzaba a invadirme.
Fueron pasando los días y era cada vez peor… “creatividad??? NO, aquí está prohibido” “¿qué hacen aquí??? Vayan a estudiar ARTE”…. que ganas tenía de gritarles que era lo que siempre quise.
Nunca pensé que un mundo pintado tan perfecto se había transformado en mi infierno, lo único que quería era escapar, irme a mi mundo, mi mundo un poco loco, pero mi mundo en fin. Me estaba engañado yo misma, fingía estar feliz pero me estaba pudriendo, si no escapaba iba a terminar transformándome en una más de ellos.
Que gran alivio fue salir de ahí, ser uno mismo no tiene precio, pero en un lugar donde eso estaba prohibido no se podía vivir.
Opté nuevamente por el DERECHO, pero está vez por mi derecho a ser feliz…
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