Ya no hay vuelta atrás, esta vez el tren se ha ido por un largo tiempo.
Recuerdo que la primera vez no me dejaron subir por haber olvidado mi boleto, no confiaron en que lo llevaría después.
El tiempo pasó y luego de tanto caminar quise volver a la estación.
En realidad no se si alcancé a sentarme, pero tome la decisión…
Fue un segundo, el segundo más largo de mi vida, tantas cosas fueron las que pasaron por mi cabeza, llegué a pensar incluso en que quizás me había equivocado al volver a entrar en esa estación, pero no… era necesario hacerlo.
Sólo me faltaban unos pasos para entregar mi boleto, el autentico, el mismo que la vez anterior había olvidado, ese boleto que esperó toda la vida para ser ocupado.
- Su boleto señorita – dijo una voz frente a mí,
Fue entonces cuando decidí dar la vuelta y postergar mi viaje indefinidamente.
La sensación fue agradable, quizás postergué el viaje de mi vida, pero fue porque yo quise, no porque me lo negaron.
A veces debemos dejar lo que amamos para saber si valía la pena luchar tanto por eso. Si es así seguiré luchando por ese viaje, pero creo que lo retomaré algún día, cuando ese boleto pueda ser recibido por lo que es, y sea mucho mejor disfrutado.
Extrañaré esa estación, espero que cuando esté lista para regresar aún esté este banco sobre el que ahora escribo.
El final del juego.
Cortazar